Como toda buena película exitosa, mi noche del lunes tuvo su secuela, de esas malas, debo aclarar. Si a mí me pasa esto dos días en una misma semana, les aseguro que ahora sí creo que Jack Bauer puede tener TANTOS días malos.
Ayer a la tarde/noche llovió de nuevo y yo tenía que salir del trabajo. Esta vez, acompañada de dos personas más, nos aventuramos a tomar el colectivo 146 desde donde sale, porque los subtes ya estaban cortados. Eran las 18.20hs cuando salí del trabajo.
Nunca vi tanta gente esperando dicho colectivo pero de todas maneras nos pusimos en la fila a esperar. Los minutos pasaban, el agua caía (esta vez teníamos paraguas que tomamos prestado de la oficina) y el medio de transporte no aparecía. Demás está decir que mis botas quedaron medio medio desde el otro día y supongo que algún agujero tienen porque los pies se me empaparon al rato que salí a la calle, así que para el momento que estaba en la parada ya los sentía insoportables.
La gente le empezó a preguntar a los hombres (chanchos? otros choferes?) del colectivo, y sus respuestas eran “está todo inundado, qué querés que te diga…”. No sabían si se habían atascado en algún lugar o qué, pero la cuestión es que los colectivos no aparecían. “El lunes se inundó por ahí, se tuvo que desviar el colectivo” se escuchaba a la gente hablar…
Y yo no estaba acompañada por las personas más pacientes del mundo, así que nos cansamos y nos fuimos en busca de otra cosa. ¿Pero qué? Es una buena pregunta. Para esa altura ya no teníamos ganas ni de ver la hora, sólo llegar a casa, como sea.
Taxis vacíos no pasaban. En pleno microcentro a hora pico un día de lluvia ya es demasiado pedir un taxi, si encima le agregamos inundaciones en todo Capital? Pf. Si pasaban taxis vacíos no tenían la luz del “Libre” prendida, nadie te quiere subir, menos después de lo del lunes que estaba muy fresco en la memoria de todos.
Caminando, llegamos a la estación Florida del subte B (casi que de vuelta en nuestro trabajo)… y leemos que tenía servicio limitado, iba de Alem hasta Angel Gallardo (no muy cerca de Los Incas). Resulta que entre Malabia y Dorrego estaba todo inundado, shocking, I know (sarcasmo).
Qué más da, al menos nos acercabamos un poco más a casa, y salíamos del microcentro. Nos subimos. Tardó en llegar, tardó en arrancar, pero salió… y llegamos a Medrano. Estuvo parado su buen tiempo ahí hasta que arrancó y muy lentamente (muy) llegó a Angel Gallardo… si se hubiese parado un segundo en el medio creo que también se hubiese parado mi corazón, pero por suerte eso no pasó.
“Si llega a pasar algo peor que una lluvia no sé qué pasa con Buenos Aires… nos morimos todos” Una chica decía por celular mientras intentabamos subir la escalera para poder salir del subte.
Entre mucha gente y lentitud logramos salir y empezamos a caminar hacia Malabia que, por cierto, estaba sin luz. Toda la calle era un caos. Gente por todos lados, autos y colectivos como si seguirían siendo las 6 de la tarde y de un día que empiezan las vacaciones. Hicimos una parada rápida en la casa de una amiga ya que estabamos ahí (sobre la oscuridad de Malabia), no estuvimos ni 10 minutos ahí adentro. Aprovechamos a tomar algo mientras ella se cambiaba.
Taxis vacíos no pasaban. Vamos en busca de un colectivo que nos lleve. Otra amiga iba a ir para mi casa, la mensajeo “por dónde andas?” - “en el bondi, en 30 estoy”. Llegamos a la parada del 110. Pero el colectivo no llegaba.
Mensaje de la otra chica “Qué horror esto! El colectivo se metió por cualquier lado, la gente en la calle quiso hacerlo mierda, toda la gente puteando”. En la esquina donde estabamos parados había 4 policías de tránsito que me volvían loca con los constantes silbidos. CONSTANTES. El 110 no llegaba.
21:10hs llega un taxi libre. Lo tomamos. Tuvo que dar unas vueltas pero a las 21.30hs llegamos a casa.
En el camino nos dimos cuenta que la gente que quiso hacer mierda al bondi en el mensaje de la otra chica era gente que estaba haciendo un cacerolazo en medio de la Av. San Martin por la falta de luz que tienen desde la lluvia del lunes.
La primera noche me desesperé, me asusté, me asombré, me reí, era todo una aventura de película que ocurría en el camino hacia mi casa… Anoche, en cambio, me irrité, me cansé, me mojé y tuve todo el tiempo la sensación de que no estaba en viaje hacia mi casa, sino que estaba esperando… el 146, el taxi, el subte, el 110… y no me sentí realmente en viaje hasta que no me senté en el taxi.
Por suerte terminó la semana. Se me hizo eterna. Tres horas para llegar a mi casa el lunes. Tres horas para llegar a mi casa el viernes. Y después quieren que no me traume… hoy estuvo el día horrible (lloviendo poco), no salí ni a la esquina.
Sé que todas las películas vienen de a 3 ahora… malditas sagas, espero que esta termine en el fracaso de la 2, thank you very much.