La noche de la lluvia
Hace rato que pienso con qué podía volver a escribir en el blog. Y este día fue… interesante, to say the least.
A la tarde, por un concurso de Canal Fox latinoamerica, gané un CD de Glee (volumen 1). FOX finalmente me da algo después de todo lo que me hizo durante todos estos años (se lo tomaba re personal la mina jaja).
Después fui al cine a ver Valentine’s Day con muchas amigas, todo iba bien hasta que salimos. Resulta que estaba DILUVIANDO.
Capaz que fue Mr. Fox para balancear la cosa (?) pero la cuestión es que era imposible moverse de la esquina del cine. Que, por cierto, quedaba en Palermo, la peor zona de Capital para andar durante una lluvia. Salimos del cine a las 9.15pm apróximadamente.
En un momento, entre la desesperación, el hambre y las ganas de llegar a mi casa, logramos conseguir un taxi en esa esquina (por suerte, alguien podría decir sin saber el futuro).
El tachero decidió ir por Juan B. Justo. Me siento horrible pero espero que ese hombre todavía siga atascado por ahí. Porque subió el puente de Juan B. Justo, pero cuando lo estaba bajando había muchos autos parados. Resulta que al final del puente era una pileta profunda la calle. A la gente que se animaba a pasar caminando le llegaba por arriba de la cintura el agua, por lo que los autos obviamente no podían pasar. Los minutos y los llamados teléfonicos pasaban. El tachero NO detenía el reloj, ni cuando lo dijimos. Para colmo tampoco ponía música para tapar a la mina de la radio que me ponía nerviosa diciendo direcciones y diciendo “palermo y belgrano están bajo agua… en todo Capital en realidad”. Not helping.
La mierda marcaba 30 pesos y la lluvia por suerte había parado cuando decidimos bajarnos. El tipo del orto (también conocido como “el tachero malcogido”) agarró los 30 pesos como si nada (30 pesos me hubiese costado hasta mi casa).
Y así bajamos. Con un celular sin batería y otro con poco crédito. Sin más plata que 5 pesos entre las dos y algunas monedas. Sin paraguas ni ropa adecuada para la situación. Sin tener mucha idea de dónde estabamos paradas. Pero sí sabíamos algo… para adelante no podíamos ir. Así que retrocedimos.
Pasando por el puente se nos venían imágenes de Impacto Profundo, o cualquier película de catástrofes o zombies que se puedan imaginar. La gente en sus autos, algunos abajo, puertas abiertas; desesperación, miedo, cansancio y molestia en los ojos de todos. “Para media hora más tenemos, si es que baja (el agua)” se escuchaba a alguien… una pareja discute, el marido salió del auto. Yo me di vuelta y la perdí a Caro -pánico 1- y estaba ocupada con su celular del otro lado del coche que bordeabamos. Bajamos el puente y caminamos unos pasos más.
Para adelante, para atrás, para los costados… AGUA. MUCHA. Eran piletas y los autos no se movían, la gente que caminaba lo hacía con agua por las rodillas o cintura. Colectivos parados que no sabíamos su rumbo pero no importaba, ahí no nos podíamos quedar y nadie nos recomendaba seguir caminando, ni nosotras mismas. Veo el 111. Reconozco el 111.
Para subirse al 111 había que meter los pies en el agua hasta un poco más arriba de los tobillos, pero qué más daba, era la mejor opción.
Gente copada en el colectivo que se alegraba de ver “gente nueva”. Ya eran alrededor de las 10.30pm. Un pibe con su celular filmando todo desde arriba del colectivo. Y claro, a ESE le tenía que hablar. Mañana busco los videos en YouTube. Bomberos y ambulancias obligan al colectivo a doblar un poco para la derecha, donde, obviamente había más agua.
Los bomberos trajeron un bote, no lo usaron, por lo menos hasta que nos fuimos nosotros.
Otro 111 intentó girar a la derecha y seguir de largo, nuestro colectivero lo siguió. No hicieron media cuadra que se estancaron ahí por miedo a seguir. Era demasiado lo que había adelante, pero eran 2 cuadras nada más. 2 cuadras de una pileta donde el agua a la gente le llegaba por arriba de las rodillas. Un taxi intentó mandarse y justo adelante de nuestro bondi empezó a flotar (y venirse para atrás hacia nosotros). Gente ayudó a hacerlo volver a donde estaba, ruedas tocando el asfalto con agua y no agua solamente.
El 111 de adelante se anima y con mucha velocidad hace las dos cuadras de manera escalofriante. Dos autos estacionados se levantaron feamente por las olas que generó, que también pegaban en las paredes de las casas “tsunami!” se escuchaba de fondo en nuestro colectivo, acompañado de “no!” “no te puedo creer” “uuuuuuuuhhh”, que todos decíamos cuando las olas chocaban cosas.
“Qué hacemos? Pasamos?” Fue la gentil pregunta de nuestro chofer. La mayoría dijo que sí y estuvo a punto de arrancar pero se arrepintió. A los dos segundos un hombre de abajo (que tenía el auto parado por ahí) gritó “no pasen que rompen todas las puertas de las casas!”… mis compañeros de bondi decían que era un resentido, que tenía bronca por estar ahí y se agarraba con cualquiera. Yo entendía lo de las casas y no era justo para esa pobre gente.
En las películas de catástrofes, los que sobreviven pasan los obstáculos mientras ven a otra gente morir, caer, accidentarse, y no les puede importar, no pueden volver a salvar a todos, tienen que mirar su propio culo y salvarse a ellos (y/o a sus seres queridos).
“Yo hago lo que ustedes quieran” dijo el colectivero unos minutos más tarde.
“Arrancá! estancarnos acá, allá, es lo mismo” fue la respuesta de la mayoría. “son dos cuadras nomás”…
“Sientense”. Creo que los pasajeros del bus que maneja Sandra Bullock en Maxima Velocidad deben haber sentido lo que sentimos nosotros. Ellos cuando el vehículo saltó esa autopista cortada. Nosotros cuando pasamos por ahí haciendo olas que destruían cosas. Pánico 2. Uno de los autos se estroló contra no sé qué (no quería ver mucho y me arrepiento de no haberme qeudado con la cabeza para abajo TODO el tiempo). Mi mano y la de Caro se apretaban cada vez más fuerte, y después de ver a los autos a la izquierda, cometí el error de mirar para mi derecha…
Un hombre en la puerta de su casa, haciendo fuck you al colectivo, ese hombre terminó siendo golpeado bastante fuerte por una ola. Otro hombre en la puerta de su garage, no sé qué estaba haciendo con un palo pero lo terminó tirando a la calle (todavía no sé si tuvo la intención de que llegue al colectivo o no). A ese también le llegó la ola pero no le hizo nada.
Una moto con dos personas y otra persona caminando atrás estaban en la calle que cortaba como esperando para cruzar. Todavía no entiendo cómo esa moto no se cayó, después de haber visto lo que les pasó a los autos. Y fue grande la ola que los agarró.
Un hombre -enferrrrrrrrmo- bajó de otro colectivo -andando- con un nene chiquito en brazos. En qué cabeza cabe? No lo sé.
Pasamos. Las dos cuadras más largas de mi vida arriba de un colectivo. Y eso que he viajado mucho en el 108. Aunque esto fue sólo sensación, en el 108 duran mucho en serio LOL.
Tuvo que agarrar otro camino porque adelante tampoco se podía pasar, pero lo supimos de antemano esta vez (gracias al bondi que había ido antes) así que dobló y siguió.
A los pocos minutos estabamos en nuestra parada. Y por suerte vimos un taxi vacío rápido. Qué sequito que parecía todo por Devoto. Se había inundado, sí, pero ya había bajado todo el agua y sólo estaba mojado el piso.
00:10hs There’s no place like home.
Y fuimos a la función de las 19.10hs porque queríamos volver a casa temprano un día de trabajo.
Por suerte estaba con Caro y no sola. Por suerte el meteorito nunca llegó y los zombies no aparecieron. Por suerte, aunque suene mal y sea egoísta, el colectivo avanzó y pasó, en serio me da mucha lástima por la gente que vive ahí o los dueños de los autos. Pero es capaz que estabamos ahí todavía. Como se veía ese panorama pintaba para MUCHO tiempo. Podría haber sido peor.
Tuesday 16 February 2010 11:49 am
faaa…saliste de una peli pa meterte en otra…
Tuesday 23 February 2010 6:16 pm
La verdad que tremendo lo del agua. Me imagino lo que habras sentido.
(noté que me gusta como escribis en inglés y en castellano xD)
Besos Leri
@SoleAntelo