Tres Recitales, Una Semana. Parte 2

Posted by Leri on Tuesday 2 March 2010

Viernes 12 de Febrero – Beyonce – Hipódromo de San Isidro

Amazing no empieza a describirlo. Awesome se queda corto.

Como en los dos recitales anteriores de esa semana, no era fan de Beyonce. Las pocas canciones que conocía me gustaban y de unas pocas me sabía la letra gracias a la devoción que tiene Glee por la artista.

Fuimos con Ficus, Caro y dos compañeras del secundario. Pero con Ficus, después de Cranberries, decidimos ponerle TODA la onda posible a Beyonce, ya que íbamos a estar paradas en campo y daba para todo.

Y así fue. Bailamos todo, saltamos y gritamos. El show empezó estallando con “Crazy In Love” y terminó espectacularmente con “Halo” y el feliz cumpleaños. Me quedo corta. No le hago justicia.

La voz, el baile, el carisma… she has it all. Lo único que le critico es que no cantó “Survivor”.

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Tres Recitales, Una Semana. Parte 1

Posted by Leri on Tuesday 2 March 2010

Viernes 5 de Febrero – The Cranberries – Luna Park

No conocía más que Linger, Zombie y Salvation… capaz alguna otra canción que registré recién en el recital. Pero tenía ganas de un concierto y como la entrada no estaba cara y sé que en Luna se ve bien igual… fui, con Ficus.

Llovió mucho toda la noche, así que nos mojamos camino de ida y de vuelta al estadio, pero por suerte es cerrado. No es relevante, sólo que es para agregar a mi disgusto de las lluvias del verano.

El recital en sí estuvo muy bueno, la mina interactuó bastante con el público y las canciones sonaron todas de 10. Estabamos sentadas al costado y arriba así que se veía muy bien.

Lo malo fue la gente, que aparentemente también fueron porque la entrada era barata. Había muy poca onda en el público en general. La canción en la que más pilas pusieron todos fue en Linger, después no se pararon más y ni siquiera se sabían el estribillo de Zombie *rolleyes *

Pero nosotras intentamos y la pasamos bien, muy bien.

 

Jueves 11 de Febrero – Patricia Sosa – Hipódromo de Palermo, Casino.

La voz de esta mujer es asombrosa. En cuanto empezó a cantar se escuchaba muy lejos, como que había problemas de audio… y después avisan que no andaba el micrófono, at all. O sea, lo que se escuchaba antes era su voz sin el micrófono y no estábamos cerca, amazing.

Fui con mi hermano, mi mamá y mi tía. Era gratis pero claro que me gasté plata en el casino que no recuperé (sí, algunas raras veces me pasa eso cuando juego).

Cuando le cambiaron el micrófono se rió y después de decir huevadas graciosas empezó de vuelta. Decir que habló mucho con y hacia el público es un understatement. Cantó casi todas las canciones que no podían faltar, y verla en vivo haciendo las señas de Aprender a Volar fue mucho más emocionante que verla en la tele, especialmente impactante fue ver a algunas pocas personas tratar de imitarla, me sentía en una especie bizarra de Glee en la escena de Imagine, chills.

Best quote: “No hay que vivir con pudores, porque después se pasa la vida y uno se va en pudor”

El de Beyonce va en la parte 2.

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Próximos Posts

Posted by Leri on Saturday 20 February 2010

Coming soon on Out Of My Mind:

- Tres Recitales en una semana: The Cranberries, Patricia Sosa, Beyonce.

- Por qué soy Gleek. Explicando mi nueva obsesión.

- Fanfics… my new creative outlet.

-  Fanon vs. Canon

- El uso de las comillas.

- Despertar de Primavera (Spring Awakening)

- Twitter, mi más reciente adicción.

- Y con suerte mucho más, quiero volver a escribir seguido en el blog… me gusta =)

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Eterna Espera - La noche de la lluvia 2

Posted by Leri on Saturday 20 February 2010

Como toda buena película exitosa, mi noche del lunes tuvo su secuela, de esas malas, debo aclarar. Si a mí me pasa esto dos días en una misma semana, les aseguro que ahora sí creo que Jack Bauer puede tener TANTOS días malos.

Ayer a la tarde/noche llovió de nuevo y yo tenía que salir del trabajo. Esta vez, acompañada de dos personas más, nos aventuramos a tomar el colectivo 146 desde donde sale, porque los subtes ya estaban cortados. Eran las 18.20hs cuando salí del trabajo.

Nunca vi tanta gente esperando dicho colectivo pero de todas maneras nos pusimos en la fila a esperar. Los minutos pasaban, el agua caía (esta vez teníamos paraguas que tomamos prestado de la oficina) y el medio de transporte no aparecía. Demás está decir que mis botas quedaron medio medio desde el otro día y supongo que algún agujero tienen porque los pies se me empaparon al rato que salí a la calle, así que para el momento que estaba en la parada ya los sentía insoportables.

La gente le empezó a preguntar a los hombres (chanchos? otros choferes?) del colectivo, y sus respuestas eran “está todo inundado, qué querés que te diga…”. No sabían si se habían atascado en algún lugar o qué, pero la cuestión es que los colectivos no aparecían. “El lunes se inundó por ahí, se tuvo que desviar el colectivo” se escuchaba a la gente hablar…

Y yo no estaba acompañada por las personas más pacientes del mundo, así que nos cansamos y nos fuimos en busca de otra cosa. ¿Pero qué? Es una buena pregunta. Para esa altura ya no teníamos ganas ni de ver la hora, sólo llegar a casa, como sea.

Taxis vacíos no pasaban. En pleno microcentro a hora pico un día de lluvia ya es demasiado pedir un taxi, si encima le agregamos inundaciones en todo Capital? Pf. Si pasaban taxis vacíos no tenían la luz del “Libre” prendida, nadie te quiere subir, menos después de lo del lunes que estaba muy fresco en la memoria de todos.

Caminando, llegamos a la estación Florida del subte B (casi que de vuelta en nuestro trabajo)… y leemos que tenía servicio limitado, iba de Alem hasta Angel Gallardo (no muy cerca de Los Incas). Resulta que entre Malabia y Dorrego estaba todo inundado, shocking, I know (sarcasmo).

Qué más da, al menos nos acercabamos un poco más a casa, y salíamos del microcentro. Nos subimos. Tardó en llegar, tardó en arrancar, pero salió… y llegamos a Medrano. Estuvo parado su buen tiempo ahí hasta que arrancó y muy lentamente (muy) llegó a Angel Gallardo… si se hubiese parado un segundo en el medio creo que también se hubiese parado mi corazón, pero por suerte eso no pasó.

“Si llega a pasar algo peor que una lluvia no sé qué pasa con Buenos Aires…  nos morimos todos” Una chica decía por celular mientras intentabamos subir la escalera para poder salir del subte.

Entre mucha gente y lentitud logramos salir y empezamos a caminar hacia Malabia que, por cierto, estaba sin luz. Toda la calle era un caos. Gente por todos lados, autos y colectivos como si seguirían siendo las 6 de la tarde y de un día que empiezan las vacaciones. Hicimos una parada rápida en la casa de una amiga ya que estabamos ahí (sobre la oscuridad de Malabia), no estuvimos ni 10 minutos ahí adentro. Aprovechamos a tomar algo mientras ella se cambiaba.

Taxis vacíos no pasaban. Vamos en busca de un colectivo que nos lleve. Otra amiga iba a ir para mi casa, la mensajeo “por dónde andas?” - “en el bondi, en 30 estoy”. Llegamos a la parada del 110. Pero el colectivo no llegaba.

Mensaje de la otra chica “Qué horror esto! El colectivo se metió por cualquier lado, la gente en la calle quiso hacerlo mierda, toda la gente puteando”. En la esquina donde estabamos parados había 4 policías de tránsito que me volvían loca con los constantes silbidos. CONSTANTES. El 110 no llegaba.

21:10hs llega un taxi libre. Lo tomamos. Tuvo que dar unas vueltas pero a las 21.30hs llegamos a casa.

En el camino  nos dimos cuenta que la gente que quiso hacer mierda al bondi en el mensaje de la otra chica era gente que estaba haciendo un cacerolazo en medio de la Av. San Martin por la falta de luz que tienen desde la lluvia del lunes.

La primera noche me desesperé, me asusté, me asombré, me reí, era todo una aventura de película que ocurría en el camino hacia mi casa… Anoche, en cambio, me irrité, me cansé, me mojé y tuve todo el tiempo la sensación de que no estaba en viaje hacia mi casa, sino que estaba esperando… el 146, el taxi, el subte, el 110… y no me sentí realmente en viaje hasta que no me senté en el taxi.

Por suerte terminó la semana. Se me hizo eterna. Tres horas para llegar a mi casa el lunes. Tres horas para llegar a mi casa el viernes. Y después quieren que no me traume… hoy estuvo el día horrible (lloviendo poco), no salí ni a la esquina.

Sé que todas las películas vienen de a 3 ahora… malditas sagas, espero que esta termine en el fracaso de la 2, thank you very much.

La noche de la lluvia

Posted by Leri on Tuesday 16 February 2010

Hace rato que pienso con qué podía volver a escribir en el blog. Y este día fue… interesante, to say the least.

A la tarde, por un concurso de Canal Fox latinoamerica, gané un CD de Glee (volumen 1). FOX finalmente me da algo después de todo lo que me hizo durante todos estos años (se lo tomaba re personal la mina jaja).

Después fui al cine a ver Valentine’s Day con muchas amigas, todo iba bien hasta que salimos. Resulta que estaba DILUVIANDO.

Capaz que fue Mr. Fox para balancear la cosa (?) pero la cuestión es que era imposible moverse de la esquina del cine. Que, por cierto, quedaba en Palermo, la peor zona de Capital para andar durante una lluvia. Salimos del cine a las 9.15pm apróximadamente.

En un momento, entre la desesperación, el hambre y las ganas de llegar a mi casa, logramos conseguir un taxi en esa esquina (por suerte, alguien podría decir sin saber el futuro).

El tachero decidió ir por Juan B. Justo. Me siento horrible pero espero que ese hombre todavía siga atascado por ahí. Porque subió el puente de Juan B. Justo, pero cuando lo estaba bajando había muchos autos parados. Resulta que al final del puente era una pileta profunda la calle. A la gente que se animaba a pasar caminando le llegaba por arriba de la cintura el agua, por lo que los autos obviamente no podían pasar. Los minutos y los llamados teléfonicos pasaban. El tachero NO detenía el reloj, ni cuando lo dijimos. Para colmo tampoco ponía música para tapar a la mina de la radio que me ponía nerviosa diciendo direcciones y diciendo “palermo y belgrano están bajo agua… en todo Capital en realidad”. Not helping.

La mierda marcaba 30 pesos y la lluvia por suerte había parado cuando decidimos bajarnos. El tipo del orto (también conocido como “el tachero malcogido”) agarró los 30 pesos como si nada (30 pesos me hubiese costado hasta mi casa).

Y así bajamos. Con un celular sin batería y otro con poco crédito. Sin más plata que 5 pesos entre las dos y algunas monedas. Sin paraguas ni ropa adecuada para la situación.  Sin tener mucha idea de dónde estabamos paradas. Pero sí sabíamos algo… para adelante no podíamos ir. Así que retrocedimos.

Pasando por el puente se nos venían imágenes de Impacto Profundo, o cualquier película de catástrofes o zombies que se puedan imaginar. La gente en sus autos, algunos abajo, puertas abiertas; desesperación, miedo, cansancio y molestia en los ojos de todos. “Para media hora más tenemos, si es que baja (el agua)” se escuchaba a alguien… una pareja discute, el marido salió del auto. Yo me di vuelta y la perdí a Caro -pánico 1- y estaba ocupada con su celular del otro lado del coche que bordeabamos. Bajamos el puente y caminamos unos pasos más.

Para adelante, para atrás, para los costados… AGUA. MUCHA. Eran piletas y los autos no se movían, la gente que caminaba lo hacía con agua por las rodillas o cintura. Colectivos parados que no sabíamos su rumbo pero no importaba, ahí no nos podíamos quedar y nadie nos recomendaba seguir caminando, ni nosotras mismas. Veo el 111. Reconozco el 111.

Para subirse al 111 había que meter los pies en el agua hasta un poco más arriba de los tobillos, pero qué más daba, era la mejor opción.

Gente copada en el colectivo que se alegraba de ver “gente nueva”. Ya eran alrededor de las 10.30pm. Un pibe con su celular filmando todo desde arriba del colectivo. Y claro, a ESE le tenía que hablar. Mañana busco los videos en YouTube. Bomberos y ambulancias obligan al colectivo a doblar un poco para la derecha, donde, obviamente había más agua.

Los bomberos trajeron un bote, no lo usaron, por lo menos hasta que nos fuimos nosotros.

Otro 111 intentó girar a la derecha y seguir de largo, nuestro colectivero lo siguió. No hicieron media cuadra que se estancaron ahí por miedo a seguir. Era demasiado lo que había adelante, pero eran 2 cuadras nada más. 2 cuadras de una pileta donde el agua a la gente le llegaba por arriba de las rodillas. Un taxi intentó mandarse y justo adelante de nuestro bondi empezó a flotar (y venirse para atrás hacia nosotros). Gente ayudó a hacerlo volver a donde estaba, ruedas tocando el asfalto con agua y no agua solamente.

El 111 de adelante se anima y con mucha velocidad hace las dos cuadras de manera escalofriante. Dos autos estacionados se levantaron feamente por las olas que generó, que también pegaban en las paredes de las casas “tsunami!” se escuchaba de fondo en nuestro colectivo, acompañado de “no!” “no te puedo creer” “uuuuuuuuhhh”, que todos decíamos cuando las olas chocaban cosas.

“Qué hacemos? Pasamos?” Fue la gentil pregunta de nuestro chofer. La mayoría dijo que sí y estuvo a punto de arrancar pero se arrepintió. A los dos segundos un hombre de abajo (que tenía el auto parado por ahí) gritó “no pasen que rompen todas las puertas de las casas!”…  mis compañeros de bondi decían que era un resentido, que tenía bronca por estar ahí y se agarraba con cualquiera. Yo entendía lo de las casas y no era justo para esa pobre gente.

En las películas de catástrofes, los que sobreviven pasan los obstáculos mientras ven a otra gente morir, caer, accidentarse, y no les puede importar, no pueden volver a salvar a todos, tienen que mirar su propio culo y salvarse a ellos (y/o a sus seres queridos).

“Yo hago lo que ustedes quieran” dijo el colectivero unos minutos más tarde.

“Arrancá! estancarnos acá, allá, es lo mismo” fue la respuesta de la mayoría. “son dos cuadras nomás”…

“Sientense”. Creo que los pasajeros del bus que maneja Sandra Bullock en Maxima Velocidad deben haber sentido lo que sentimos nosotros. Ellos cuando el vehículo saltó esa autopista cortada. Nosotros cuando pasamos por ahí haciendo olas que destruían cosas. Pánico 2. Uno de los autos se estroló contra no sé qué (no quería ver mucho y me arrepiento de no haberme qeudado con la cabeza para abajo TODO el tiempo). Mi mano y la de Caro se apretaban cada vez más fuerte, y después de ver a los autos a la izquierda, cometí el error de mirar para mi derecha…

Un hombre en la puerta de su casa, haciendo fuck you al colectivo, ese hombre terminó siendo golpeado bastante fuerte por una ola. Otro hombre en la puerta de su garage, no sé qué estaba haciendo con un palo pero lo terminó tirando a la calle (todavía no sé si tuvo la intención de que llegue al colectivo o no). A ese también le llegó la ola pero no le hizo nada.

Una moto con dos personas y otra persona caminando atrás estaban en la calle que cortaba como esperando para cruzar. Todavía no entiendo cómo esa moto no se cayó, después de haber visto lo que les pasó a los autos. Y fue grande la ola que los agarró.

Un hombre -enferrrrrrrrmo- bajó de otro colectivo -andando- con un nene chiquito en brazos. En qué cabeza cabe? No lo sé.

Pasamos. Las dos cuadras más largas de mi vida arriba de un colectivo. Y eso que he viajado mucho en el 108. Aunque esto fue sólo sensación, en el 108 duran mucho en serio LOL.

Tuvo que agarrar otro camino porque adelante tampoco se podía pasar, pero lo supimos de antemano esta vez (gracias al bondi que había ido antes) así que dobló y siguió.

A los pocos minutos estabamos en nuestra parada. Y por suerte vimos un taxi vacío rápido. Qué sequito que parecía todo por Devoto. Se había inundado, sí, pero ya había bajado todo el agua y sólo estaba mojado el piso.

00:10hs There’s no place like home.

Y fuimos a la función de las 19.10hs porque queríamos volver a casa temprano un día de trabajo.

Por suerte estaba con Caro y no sola. Por suerte el meteorito nunca llegó y los zombies no aparecieron. Por suerte, aunque suene mal y sea egoísta, el colectivo avanzó y pasó, en serio me da mucha lástima por la gente que vive ahí o los dueños de los autos. Pero es capaz que estabamos ahí todavía. Como se veía ese panorama pintaba para MUCHO tiempo. Podría haber sido peor.